Una visión diferente del éxitoHoy en día,




es el éxito?
Para entender la palabra éxito, primero debemos definirla. Tener éxito significa prosperar en un área determinada. Ya se trate de ser padres, de jugar al hockey o de nuestro trabajo diario, todos son éxitos. Sin embargo, según esta definición, casi todo el mundo tiene éxito. Entonces, ¿por qué la mayoría de la gente piensa todo lo contrario? ¿Por qué tenemos la sensación de que siempre podemos hacer las cosas mejor, más rápido o más rápido?
organizace času
El problema está en nuestro cerebro
En el cerebro humano hay una estructura llamada cerebelo que se remonta a la prehistoria. Por aquel entonces, estaba diseñado para protegernos y advertirnos de posibles peligros. Y, entre otras cosas, tenía la misión de alertarnos de nuestros propios defectos para protegernos. Aprendimos la lección y tuvimos más cuidado la próxima vez. En aquella ocasión hizo bien su trabajo. Incluso podríamos decir que lo hizo con éxito. Hoy realiza la misma función, pero con resultados muy diferentes. El entorno moderno requiere condiciones ligeramente diferentes. Hoy es casi una necesidad correr riesgos. Y aunque estos riesgos no son fatales, nuestro cerebro no se da cuenta de ello. Igual que no sabe que demasiada autocrítica puede ser fatal. Así que la razón por la que tendemos a centrarnos en lo negativo más que en lo positivo cuando se trata de nosotros mismos está justo en nuestro cerebro. Pero, ¿cómo superar algo que ya está programado en nosotros genéticamente?
šipka nad sloupci grafu
La clave, por supuesto, también está en nuestra mente
Nunca nos libraremos por completo de nuestra voz interior autocrítica, pero eso es bueno. La receta para una autocrítica sana es sencilla. Cada vez que te sorprendas criticando tus cualidades, tu aspecto o incluso tus fracasos, detente. Luego respira hondo e intenta sustituir ese pensamiento por algo que te guste de ti mismo. En cuanto pienses “Qué horror, soy tan incompetente que no sé ni clavar un clavo”, intenta seguir ese pensamiento con, por ejemplo: “Pero, por otro lado, destaco en tenis y he ganado varios premios”. Aunque este ejemplo pueda sonar relativamente extraño, esta táctica funciona de verdad. Desde luego, no significa que uno no deba mejorar o dejar de trabajar en sí mismo, sino todo lo contrario. Porque cuando nos demos cuenta de que realmente tenemos nuestros lados exitosos, nos apreciaremos más. Y, en consecuencia, nos esforzaremos por mejorar aún más. Pero no desde la carencia o el odio, sino desde el respeto y el amor a nosotros mismos.